Como afirma Paz-Ares, no existen varios conceptos de lo que se entiende como sociedad; ciertamente, tanto el Código Civil como el Código de Comercio elaboran una definición de la sociedad prácticamente idéntica. Los matices se acumulan posteriormente, cuando se pasa a calibrar la diferencia entre unas y otras, y cuando se intentan arbitrar esquemas de diferenciación entre ambas.

Así, el Código de Comercio define el contrato de sociedad de la siguiente manera: el contrato por el cual dos o más personas se obligan a poner en fondo común bienes, industria o alguna de estas cosas, para obtener lucro, será mercantil, cualquiera que fuese su clase, siempre que se haya constituido con arreglo a las disposiciones de este Código. Una vez constituida la compañía mercantil, tendrá personalidad jurídica en todos sus actos y contratos. art.116 CCom SAP Barcelona de 16 mayo 2001

Ciertamente, de la falta de diferencia entre sus definiciones, se debe profundizar en cuáles son los criterios que se deben seguir para diferenciar una y otra clase de sociedades. Dos son los criterios: SAP Badajoz de 26 julio 2005

Para el Código de Comercio, todas aquellas sociedades constituidas con arreglo al Código de Comercio serán sociedades mercantiles y no sociedades civiles, sin embargo para el Código Civil, todas aquellas sociedades que tengan un objeto civil se regirán por lo establecido en el Código Civil, y las que tengan un objeto mercantil lo harán por el Código de Comercio. 

En la práctica, la realidad del día a día es más sencilla:

  • - Existe la posibilidad de constituir una sociedad puramente civil, conforme a las reglas establecidas en el Código Civil y que tenga un objeto esencialmente civil y no mercantil, con lo que no habrá dudas de qué regulación le será directamente aplicable. Y estas sociedades civiles en su forma podrán revestir las formas reconocidas en el Código de Comercio (no las de sociedad anónima y sociedad de responsabilidad limitada como señalamos a continuación). SAP Vizcaya de 12 marzo 2002
  • - Asimismo, no existirá tampoco problema alguno en relación con dos de las sociedades reguladas en el Código de Comercio, las sociedades anónimas y las sociedades de responsabilidad limitada (es decir, las sociedades denominadas tradicionalmente como sociedades de capital) que nunca podrán ser consideradas como sociedades civiles, en la medida en que es elemento necesario para su constitución como tales la tenencia de un objeto mercantil, con lo que están excluidas de la polémica. art.2 RDLeg. 1/2010 de 2 julio de 2010

La verdadera polémica y objeto de distinción recae sobre las sociedades personalistas (las sociedades comanditarias y las sociedades colectivas). En este tipo de sociedades cabe la forma mercantil y la forma civil. Sin perjuicio de que dichas sociedades se encuentren expresamente reguladas en el Código de Comercio, pueden tener un objeto que no se caracterice por la realización de actos de comercio, y en ese sentido serán sociedades civiles que puedan revestir la forma de las sociedades recogidas en el Código de Comercio, pero que no desarrollen un objeto mercantil. 

En cualquier caso, tal y como ha señalado la Dirección General de Registros y Notariado, debe quedar claro que las normas aplicables escapan a la estricta disponibilidad de las partes que contratan, dado que muchas de ellas son de carácter imperativo por estar dictadas en interés de terceros o del tráfico. 

Así, las sociedades civiles que adopten la forma de cualquiera de las sociedades de carácter personalista estarán también reguladas por el Código de Comercio en la medida en que dichas normas no entren en oposición con las normas del Código Civil. Del análisis de las normas de uno y otro cuerpo legal se plantea la dificultad de determinar exactamente a qué normas puede estar el legislador refiriéndose expresamente cuando menciona el conflicto. Inicialmente es cuestión de determinar las normas que en el Código Civil puede decirse que tienen un carácter dispositivo o imperativo. Aquellas con carácter imperativo no podrán nunca sustituirse por las normas aplicables a dicha forma de sociedades con objeto mercantil. Sin embargo si la norma en cuestión es de carácter dispositivo, se aplicarán las normas inicialmente pensadas a dichas sociedades cuando cuentan con objeto mercantil. art.1670 CC

En ese sentido, podemos destacar la cuestión de la responsabilidad:

  • - La responsabilidad de los socios por deudas sociales es solidaria para los socios de la sociedad colectiva y para los socios de la sociedad comanditaria. 
  • - Sin embargo, a lo largo del Código Civil se plantea que la responsabilidad en materia de obligaciones y contratos es mancomunada. Esta norma no es imperativa, con lo que los socios podrán pactar en el contrato de sociedad la solidaridad de su responsabilidad. En caso de que no lo hagan, la responsabilidad será mancomunada y no se aplicarán, por oposición, las normas propias del Código de Comercio en este caso. art.1137 CC

Podemos por lo tanto concluir que las sociedades colectiva y comanditaria serán mercantiles, y se regirán en términos exclusivos y de escrupuloso cumplimiento por lo establecido en el Código de Comercio cuando el objeto para cuya explotación se constituyan sea mercantil o industrial, y que serán civiles, aunque adopten aquellas formas, cuando la actividad a la que se consagren sea civil, lo que tradicionalmente había sido el ámbito agrícola, artesanal y profesional-liberal (por ejemplo, la explotación de un huerto de naranjos o el ejercicio de la profesión de óptico).

Asimismo, y con el afán clarificador y clasificatorio que precede, merece también destacar la existencia de una clasificación distinta de la sociedad, que realiza el Código Civil. Plantea la distinción entre la sociedad universal y la sociedad particular. La sociedad universal consiste en poner en común una totalidad de bienes o derechos, que pueden ser bienes presentes, o ganancias. Frente a ello, la sociedad particular tiene únicamente por objeto cosas determinadas, su uso o sus frutos, o una empresa señalada, o el ejercicio de una profesión o arte. En la sociedad particular concurren la limitación de las aportaciones, en el sentido de que no son todos los bienes del aportante, y la limitación de empresa o su objeto. 

Publicado: 8 de Enero de 2018