Los cambios en el Plan Territorial Insular (PTI) de Ibiza recibieron ayer el visto bueno del Consell Executiu –órgano de gobierno del Consell de Ibiza–, reunido en sesión extraordinaria, y serán aprobados con carácter inicial en el pleno que la institución celebrará el próximo día 25. 
Aunque luego continuará la tramitación hasta la aprobación final, todos los cambios contenidos en la revisión entrarán en vigor a partir de ese mismo pleno, concretamente en cuanto lo publique el Butlletí Oficial de les Illes Balears (BOIB), seguramente al cabo de uno o dos días. El objetivo de la norma es atajar el uso especulativo que desde hace unos años se ha desatado en el campo, donde promotoras tanto nacionales como extranjeras construyen grandes mansiones con fines totalmente ajenos al residencial y, desde luego, al agrícola.

No hay grandes novedades en la norma cautelar que ayer aprobó el Consell Executiu respecto a lo que ya anticipó este diario la semana pasada. El suelo rústico común seguirá siendo edificable con casas de campo –salvo las zonas boscosas–, pero el tamaño de estas viviendas queda limitado a 320 metros cuadrados de superficie, incluyendo anexos, y las piscinas no podrán tener más de 30 metros cuadrados de espejo de aguas. El volumen de las casas no podrá superar los 900 metros cúbicos y el de las piscinas, los 60. Además, no podrá haber más de una piscina por casa.

Además, las únicas segregaciones que podrán realizarse en suelo rústico serán por donaciones y por herencias, al objeto de frenar la excesiva fragmentación y edificación del campo y obstaculizar también la compraventa de terrenos con fines inmobiliarios en un tipo de suelo que la ley consagra como dedicado a la agricultura y la ganadería. Los efectos en la limitación de segregaciones se aplicarán con carácter retroactivo desde el pasado día 1 de noviembre.

No hay, sin embargo, aplicación retroactiva para el resto de la norma. Sus limitaciones «no serán de aplicación a las solicitudes de licencia urbanística de edificación que cuenten con la documentación completa» y, además, haya transcurrido ya el plazo legal que tiene la Administración para resolver el expediente. Por otra parte, aquellas solicitudes de licencia que sí se vean afectadas por estas restricciones, podrán seguir tramitándose siempre y cuando se adapten al contenido de la norma cautelar.

El equipo de gobierno del Consell pone especial énfasis en la reducción del tamaño que han de tener las vallas y demás cerramientos que se usan para delimitar las parcelas en suelo rústico. A partir de ahora, esos cierres «sólo se podrán realizar con piedra seca y de la manera tradicional en la zona o bien con las vallas cinegéticas que permitan el paso de la fauna; su altura total no podrá ser superior a un metro», establece la norma cautelar aprobada ayer por el Consell Executiu.

También se obligará a toda nueva construcción en suelo rústico, sea cual sea su uso, a disponer de un aljibe para la recogida de agua de lluvia con una capacidad mínima de 15 metros cúbicos.


Publicado: 27 de Noviembre de 2016