Antes de pasar a dar respuesta a la pregunta con la que titulamos nuestro nuevo post, vamos a hacer una descripción de qué es el ICIO, quién está obligado a su pago, cuál es la normativa que regula este impuesto, explicaremos cómo se calcula este impuesto, cómo se calcula la base imponible sobre la que se aplicará el gravamen, qué cantidades y qué conceptos son los que hay que tener en cuenta para calcular la base imponible y, por último, explicaremos cuánto ha de tributar por el ICIO un autopromotor.

  • ¿Qué es el ICIO? ¿Cuál es su naturaleza y hecho imponible?

El ICIO es el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras.  El ICIO es un Impuesto que viene regulado en el Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 marzo, por el que aprueba el texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, (TRLRHL) en su artículo 100 y siguientes.

Se trata de un impuesto indirecto cuyo hecho imponible consiste en la realización, dentro del término municipal, de cualquier construcción, instalación u obra para la que se exija la obtención de la correspondiente licencia de obras o urbanística, se haya concedido o no dicha licencia, o para la que se exija la presentación de declaración responsable o comunicación previa, siempre que la expedición de la licencia o la actividad de control corresponda al ayuntamiento de la imposición.

También existen exenciones del pago de impuesto; es el caso de la realización de cualquier construcción, instalación u obra de la que sea dueño el Estado, las comunidades autónomas o las entidades locales, que estando sujetas al impuesto, vaya a ser directamente destinada a unos usos que la ley prevé concretamente.

  • ¿Quién está obligado al pago (sujetos pasivos)?

Son sujetos pasivos, como contribuyentes, los dueños de la construcción, instalación u obra, sean o no propietarios del inmueble sobre la que se realiza, pero que soporten los gastos o los costes que comporten su realización. (Así lo define el artículo 101 del TRLRHL). Pero cuando las construcciones, instalaciones u obras, no sean realizadas directamente por el sujeto pasivo contribuyente, será sujeto pasivo, como sustituto del contribuyente, quien solicite la correspondientes licencias o presente las correspondientes declaraciones responsables  o comunicaciones previas, o las ejecuten efectivamente. En cualquier caso, el sustituto podrá exigir del contribuyente el importe de la cuota tributaria satisfecha.

  • ¿Cuándo se devenga el impuesto?

El impuesto se devenga en el momento de iniciarse la construcción, instalación u obra, aún cuando no se haya obtenido la correspondiente licencia de obra (es decir, que también se devenga para obras sin licencia u obras ilegales).

La Ley no regula un plazo específico para autoliquidar, pero si nos remitimos a la Ley 58/2003 General Tributaria (LGT), podemos especificar que el sujeto sujeto pasivo deberá presentar la autoliquidación en el plazo de 30 días hábiles a contar desde el inicio de la instalación, construcción u obra y, en el caso de presentación voluntaria fuera de plazo, determinará la obligación de ingresar los recargos que la propia LGT establece en su artículo 27.

  • ¿Existen bonificaciones?

La ley que desarrollan los Ayuntamientos (TRLHL) establece una serie de bonificaciones potestativas, es decir, cuyo establecimiento depende de la voluntad del Ayuntamiento manifestada en la Ordenanza reguladora.

  • ¿Cómo se gestiona este impuesto?

Este impuesto está gestionado por los Ayuntamientos a través del sistema de autoliquidación, o de declaración, según establezca la Ordenanza que desarrolle el TRLRHL.

Cuando se concede la licencia preceptiva (no cuando se solicite, como ilegalmente establecen no pocas Ordenanzas) o se presenta la declaración responsable o la comunicación previa o cuando, no habiéndose solicitado, concedido o denegado aún aquélla o presentado éstas, se inicie la construcción, instalación u obra, se practicará una liquidación provisional a cuenta, determinándose la base imponible.  Es decir, que la gestión del ICIO se desdobla:

  • En un primera liquidación provisional a cuenta (aunque el TRLHL hable de “liquidación provisional a cuenta”, su naturaleza es la de un ingreso a cuenta o anticipado) en el momento de la concesión de la licencia preceptiva.
  • En una segunda liquidación definitiva, una vez finalizada la construcción, instalación u obra.
  • Cálculo de la autoliquidación: base imponible

La base imponible de este impuesto es el “coste real y efectivo de la obra, construcción o instalación”. No hay más, no puede ser otra. Si la obra ha costado 3000 €, ésa es la base imponible sobre la que se aplica el tipo impositivo (hasta un 4% puede ser). Ahora bien, como ya adelantábamos, existen dos momentos: uno primero, en el que se calcula una base imponible “aproximada”; y un segundo momento en el que, cuando la obra ya está realizada, la inspección de tributos correspondiente de cada municipio corrobora el coste real y efectivo de las  obras y practica la liquidación definitiva que corresponda (habrá que comprobar si esa cantidad se correspondía con el coste real y efectivo y, dependiendo del saldo, tendremos que abonar la diferencia o tendremos que solicitar la devolución).

A. Primera fase: cálculo de la base imponible de la liquidación provisional.

En este punto es cuando más dudas aparecen, ya que normalmente el ciudadano, cuando autoliquida, cree que esa será la cantidad final sobre la que se calculará el ICIO. Es más, muchos ayuntamientos, en su afán recaudatorio, se quedan en esta fase, y calcula la base imponible en base a unos parámetros y sobre esa cantidad aplican el tipo impositivo (hasta un 4%) y no hacen ninguna comprobación posterior para saber si ése fue o no el verdadero coste real y efectivo (por experiencia, las comprobaciones y procedimientos de inspección se incoan cuando tienen la certeza de que el coste real y efectivo ha sido superior al liquidado de manera provisional al inicio de las obras o a la concesión de la licencia).

Veamos pues cómo se calcula esta base imponible en esta primera fase de autoliquidación:

  • En función del presupuesto presentado por los interesados, siempre que hubiera sido visado por el colegio oficial correspondiente cuando ello constituya un requisito preceptivo (aunque la Ley habla de visado, en realidad, basta con que el presupuesto esté firmado por un técnico colegiado).
  • Cuando la ordenanza fiscal así lo prevea, en función de los índices que ésta establezca a tal efecto. Es decir, cada Ayuntamiento puede (suele) regular en sus ordenanzas que la primera liquidación se calcule respecto a unos “haremos”.

Por poner un ejemplo: obtenemos Licencia de Obra para construir una vivienda de 200 m2t y tenemos que autoliquidar provisionalmente. El Ayuntamiento en cuestión nos exige un presupuesto de ejecución material realizado conforme a los parámetros del Colegio Oficial de Arquitectos del municipio o de la provincia y, una vez realizado el presupuesto conforme a esos parámetros, nos da un resultado de 200.000 €. Supongamos que el tipo impositivo de ese municipio es el máximo permitido, un 4%. Realizamos pues un una liquidación provisional a cuenta de 8.000 € (insistimos, con carácter provisional).

B. Segunda fase: liquidación definitiva.

Cuando la obra, construcción o instalación esté finalizada, es cuando realmente el hecho imponible se ha producido; sin esto, y aunque la Licencia, por ejemplo, esté concedida, no se produce ningún hecho imponible y, por tanto, el coste real y efectiva de la obra es nulo, lo que conllevaría inexorablemente a la devolución de las cantidades aportadas en la liquidación provisional a cuenta.

Pues bien, una vez que la obra, construcción o instalación está finalizada, es cuando los Ayuntamientos deben realizar “la comprobación” del coste real y efectivo de la obra.

Cuando el resultado sea una cantidad negativa, a reintegrar al sujeto pasivo, no tiene consideración de ingreso indebido, y en ese caso debe ser devuelta, de conformidad con la LGT, en un plazo máximo de 6 meses, y sólo en ese caso producirá intereses de demora (pero nunca desde que se abonó la “liquidación provisional”, como comúnmente se piensa).

Siguiendo el ejemplo de nuestra casa por la que ya hemos abonado 8000 € nos asalta la siguiente duda. ¿Realmente nos ha costado 200.000 € la obra? ¿ha sido finalmente ese el coste real y efectivo?

La devolución, reintegro o reembolso procederá tanto en los casos en que, ingresada la liquidación provisional, se desista del inicio de las obras, en los casos en que la liquidación definitiva arroje un resultado inferior a la cantidad ingresada provisionalmente (incluido el caso de que sólo se ejecute parte de las obras comprendidas en la licencia); en estos casos, el Ayuntamiento debería hacer una comprobación y realizar una liquidación definitiva.

  • ¿Cuál es el coste real y efectivo?

Es el coste de ejecución material de la obra, y se entiende por tal, estrictamente, el presupuesto de ejecución material de la obra y, en ningún caso, se pueden computar los siguientes conceptos:

  • Gastos generales.
  • Beneficio industrial.
  • IVA y demá tributos.
  • Control de calidad.
  • Seguridad y salud.
  • Honorarios técnicos.

Es decir, que en ningún caso puede cuestionarse que los conceptos de gastos generales y beneficio industrial no forman parte de la base imponible del impuesto. Ahora bien, la exclusión de estos conceptos de gastos generales debe de efectuarse en virtud de su precisa cuantificación, es decir, que deberán estar debidamente acreditados en la documentación que soporta el coste total de la obra realizada.

  • ¿ Cómo podemos probar el coste real y efectivo de nuestra obra?

En Urbanística 91 hemos tenido numerosos casos en los que hemos tenido que impugnar estas liquidaciones definitivas, calculadas en su momento bajo unos parámetros “orientativos” y que, terminadas las obras, no se correspondían con la “liquidación” inicial o provisional. Los medios probatorios son los siguientes:

  • Facturas abonadas al contratista (éstas, por encima de todas las demás, ya que constituyen documentos de comprobación por la Administración en la contabilidad pública de las empresas que han devengado y deducido el IVA correspondiente).
  • Contratos con contratistas.
  • Presupuesto y ofertas con contratista.

Por supuesto -como ya hemos dicho- con detracción de todo lo no computable para el cálculo de la base imponible, es decir: como mínimo, IVA, otros impuestos, gastos generales y beneficio industrial.

  • ¿Y si finalmente no se realiza la obra? ¿Y si finalmente se realizan menos metros cuadrados de obra, o directamente hay partes de la obra que no se han ejecutado?

El concepto de coste real y efectivo de la obra, es delimitador de la base imponible del ICIO, luego si la construcción no ha sido realizada, no puede determinarse dicho coste real y no se origina el hecho imponible del impuesto, ni tampoco se puede determinar su base imponible. De modo que, si no hay obra, no hay impuesto, y de las partes que no se hayan construido, tampoco habrá impuesto y no computarán esas partes a efectos del cálculo de la cuota de ICIO.

  • Los autopromotores.

Por último, existe otro caso que es muy recurrente: se trata de aquellos autopromotores de sus viviendas, pero que no sólo son autopromotores en sentido jurídico, sino que se “se construyen la vivienda por sí mismos”; diríamos que son autopromotores y autoconstructores, propietarios que realizan sus propias obras con el único coste de ejecución material de obra que el de los materiales.

En este caso, cuando se realiza esa mal llamada “liquidación provisional”, el propietario deberá abonar un ICIO calculado sobre una base imponible irreal, pero cuando finalmente se finaliza la obra, tendrá que instar al Ayuntamiento a que dicha base le sea calculada respecto del coste real y efectivo de su obra, que no será otro que el de los materiales adquiridos para la realización de su obra, con detracción del IVA.

Conclusiones:

  • El ICIO es un impuesto que grava la realización de obras, construcciones e instalaciones.
  • Su devengo se produce al inicio de la obra, instalación o construcción, o al momento de la concesión de la licencia, presentación de declaración responsable o comunicación previa; nunca se devenga cuando se solicita la licencia de obra.
  • Para determinar su importe, aplicaremos un tipo impositivo que nunca podrá superar el 4% sobre una base imponible.
  • La base imponible se calcula en base al coste real y efectivo de la obra, determinado en función del pago efectivo de dicha obra, acreditado esencialmente en todas las facturas abonadas al contratista (descontado el 19% y el IVA, si lo ejecuta un tercero), o en las facturas abonadas por la compra de material si lo ejecuta uno mismo (descontado el IVA igualmente).
  • Este impuesto está desarrollado por ordenanzas municipales y gestionado íntegramente por los municipios, y muchos de ellos, actualmente por razones recaudatorias desorbitadas, realizan prácticas durante la gestión de impuesto de dudosa legalidad; es más, muchas de estas ordenanzas que desarrollan el impuesto, son ilícitas y tergiversan por completo la naturaleza jurídica del ICIO.

Fuente: URBANISTICA91

Publicado: 8 de Enero de 2018